lunes, 30 de marzo de 2015

A VUELTAS CON LA MOTIVACIÓN II

Para José Antonio Marina, tal y como explica en su libro Los secretos de la motivación,

motivación = deseo + valores, incentivos + facilitadores de la tarea

El primer paso de la educación trataría de fomentar en el alumno la motivación y, para ello, habría que incidir en alguno o en todos los elementos mencionados.
Pongamos un ejemplo. Un alumno de 2º de ESO en la asignatura de Lengua Castellana y Literatura tiene que aprender y reconocer los complementos que aparecen en un predicado. Para motivarlo puedo incidir en el deseo de aprender, de aprobar la asignatura, de desarrollar su capacidad lógica, de sentar las bases para cursos posteriores, de mantener sus buenas notas o de mejorar las que tiene. Además, puedo ofrecerle algún incentivo como un positivo que mejore la nota final por cada ejercicio de sintaxis que traiga bien resuelto, la posibilidad de eliminar la parte de sintaxis para siguientes exámenes una vez esté aprobada, la participación en un concurso de análisis sintáctico con alumnos de otras clases. Los facilitadores de la tarea pasan por ofrecer ejercicios que estén dentro de la capacidad de análisis y comprensión de los alumnos sin que les resulten demasiado sencillos, crear un sistema de análisis guiado a base de pasos que muestre lo fácil que puede ser el trabajo, formar grupos cooperativos para que unos alumnos expliquen a otros cómo consiguen ellos analizar las oraciones.
Podríamos seguir poniendo ejemplos, seguro que cualquier docente que esté leyendo esto tiene cientos para compartir (no nos vendría nada mal que no hicierais).
Y los padres, ¿cómo lo hacen? En cuanto a los deseos, nos valen los ejemplos anteriores. Para los incentivos, ellos saben bien cuáles son los que cada uno puede ofrecer a sus hijos según sus preferencias. Los facilitadores en casa pueden ser: un lugar adecuado para estudiar y trabajar, un ambiente que favorezca la concentración, echarle una mano en la medida de nuestras posibilidades, recordar aquellas técnicas que a nosotros nos valieron para aprender esos contenidos…
A veces, parece muy complicado y otras muy simple. En muchas ocasiones la motivación que podemos ofrecer a nuestros alumnos e hijos es una palabra de ánimo, el reconocimiento de un trabajo bien hecho, explicarles que los errores son la mejor manera de aprender en lugar de sancionarlos, nuestro propio entusiasmo.

Seguiremos dando pautas sobre este tema.

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