Seguimos con las enseñanzas de José Antonio Marina sobre la
motivación. En esta ocasión nos centramos en los deseos.
Marina sintetiza tres deseos básicos que son: el deseo de bienestar personal; el deseo de relacionarse socialmente, formar parte
de un grupo y ser aceptado, y el deseo
de ampliar las posibilidades de acción. Por tanto, si queremos motivar a
nuestros alumnos debemos enlazar los recursos educativos que utilicemos con
alguno de esos tres deseos.
No todos los estudiantes son iguales y cada situación es
distinta, así que debemos ser capaces de seleccionar cuál es el deseo que es
preferible potenciar en cada momento. ¿Cómo hacerlo?
Nuestra experiencia como padres o docentes nos ha exigido un
ejercicio de imaginación constante. De ella tenemos que tirar de nuevo. Hemos
de ser lo suficientemente observadores como para saber en qué podemos incidir
para despertar el deseo en un estudiante concreto o en un grupo de ellos. De
todos modos, se trata de ir probando, es decir, si una estrategia no funciona
hay que pasar a la siguiente intentando transmitir el ánimo que pretendemos
infundir, resistiendo a la frustración y el abandono tal y como pretendemos que
hagan nuestros discípulos. Nos convertimos así en un buen modelo para ellos.
Asimismo, no podemos engañar a los estudiantes. No siempre encontrarán
deseable la tarea que tienen la obligación de desempeñar. Por tanto, también
tenemos que mostrarles de manera racional que el compromiso también es una
forma de motivación, que todos tenemos el deber de cumplir con ciertas cosas en
aras de un beneficio mayor o posterior aunque en el momento no nos guste o no
nos apetezca hacerlas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario