miércoles, 15 de abril de 2015
CUESTIÓN DE CONFIANZA
Hace unos días tuvimos el placer de comprobar el valor de la confianza en nuestros alumnos.
Resumimos:
Teníamos la posibilidad de recibir en el centro una única charla para nuestros alumnos de 1º ESO sobre los efectos nocivos del tabaco. Nos vimos obligados a elegir solo a tres de los seis grupos de este curso puesto que el salón de actos del instituto no tiene capacidad para más. Estuvimos discutiendo sobre cuáles debían ser los grupos que recibieran la charla. Los que más la necesitaban, los alumnos que sabemos que están tonteando con el tabaco o que por motivos diversos creemos que tienen más peligro de caer en la adicción, son los grupos más problemáticos en cuanto a comportamiento. Juntar a los alumnos más disruptivos en una sala durante dos horas parecía una locura y una pérdida de tiempo; además, el centro iba a dar una mala imagen a los organizadores. Sin embargo, la Jefa de Estudios Adjunta apostó por esa posibilidad. Era necesario y podíamos hacer que funcionara. Habló con los chicos claramente y les explicó que era una oportunidad, que ellos habían sido los elegidos para recibir la charla y que sabíamos que podíamos confiar en su buen comportamiento y atención. A ello se unió una excelente puesta en escena por parte de los ponentes que organizaron las dos horas de forma amena y participativa.
Y funcionó.
Esto nos hizo reflexionar sobre la importancia de las expectativas que depositamos en nuestros estudiantes y cómo estas pueden modificar sus resultados. Comprendimos de forma empírica el experimento que en los años sesenta realizó el profesor Robert Rosenthal (si no lo conocéis podéis leer más en este enlace) y, por ello, creemos que merece la pena compartir y practicar con más énfasis la confianza en las posibilidades de nuestros alumnos.
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